


El último día del festival estuvo dedicado al metal en todas sus vertientes. Esta jornada inició con Oblitus, banda emergente de Manizales que en pocos años ha construido una comunidad fiel en los espacios underground del Eje Cafetero y definiéndose como la nueva sangre del metal local. Continuó No Absolution, agrupación de deathcore local que continúa ganando fuerza en la escena regional con su participación en festivales y conciertos.
Desde Medellín, Danger, con 42 años de historia, desató la euforia con su speed metal clásico, mientras que Okinawa Bullets, de Bogotá, presentó una propuesta que fusiona hardcore, death y metal extremo con una puesta en escena cargada de energía y precisión.
El turno de Moth, representantes del doom death metal manizaleño, marcó un punto de emotividad y resistencia en la tarde.





“Para mí el Festival Grita es, después de Rock al Parque, el más importante de Colombia. Se han presentado bandas como Impaled Nazarene, Venom, Grave, Im Morbid… Es un superfestival y estoy feliz. Vengo desde Bogotá, y conocer hoy a Tom Warrior, a quien aprendí a tocar en guitarra cuando era niño, es un sueño cumplido”, expresó Jean Paul Molina, uno de los asistentes que esperó toda la jornada para ver a Triptykon.
Entre los miles de fanáticos también estuvo Andrés Yáñez, quien destacó la importancia del evento: “Hay que venir al Grita por las bandas. Han pasado Testament, Carcass, ahora Krisiun, Forbidden, Triptykon… siempre hay una oferta brutal, tanto de metal como de punk y ska. Es uno de los mejores festivales del país”.
Grita celebró sus 18 años con tres días que reflejaron la diversidad de la escena alternativa en la música; además de contar con un público mixto con jóvenes y seguidores de las primeras ediciones, con los que el festival se estableció una vez más como un espacio de encuentro y sana convivencia.
“Vengo desde Cartago directamente a disfrutar de Triptykon hoy en la noche. Apasionado de la música desde pequeño, siempre dándole al metal”, contó Andrés Quintero, otro de los asistentes que viajó especialmente para el cierre del evento.
Grita 2025 también contó con aliados estratégicos como Chec, Emas by Veolia, Industria Licorera de Caldas y Ron Viejo de Caldas que con su apoyo y compromiso con la cultura, acompañaron una celebración que, durante tres días, convirtió a Manizales una vez más en el epicentro de la música alternativa del país.
Fotos gracias a Camilo Valencia. – Grita 2025 – Prensa – Claviculas del Metal – K:
El Festival Grita cerró su edición número 18 en Manizales, con la jornada del domingo dedicada a los sonidos extremos. Con una asistencia de 8.249 personas al tercer día de programación, los seguidores de metal cumplieron el llamado a este cierre, que completó una asistencia total de 14.850 espectadores durante los tres días del evento, con personas que llegaron desde diferentes ciudades del país: Pereira, Bogotá, Medellín, Cali, Popayán, Ibagué, Bucaramanga, la costa Caribe, entre otros municipios.
Desde horas de la mañana, algunos seguidores esperaron en los alrededores de Expoferias para vivir este día. Muchos llegaron desde la mañana con camisetas, vinilos y discos bajo el brazo, con la esperanza de conocer y hacer firmar las colecciones de discos por Tom G. Warrior, una leyenda viva del metal, originario de Suiza, que tras construir su carrera con bandas como Hellhammer y Celtic Frost, llegó este 2025 por primera vez a Colombia con su actual banda, Triptykon.
Con la programación, la convocatoria y el comportamiento del público, entre otros aspectos, Festival Grita reafirma por qué es reconocido como uno de los festivales más importantes de Colombia y un referente latinoamericano para la música alternativa, el punk y el metal que llegó a décimo octava edición, gracias al apoyo de la Alcaldía de Manizales, la Secretaría de Cultura y Civismo y la Promotora de Eventos y Turismo.
“Hay que darle las gracias al festival por tenernos este año. Es la tercera vez que estamos acá. La primera fue en las Sesiones Grita, muy lejos del público por la pandemia; la segunda, aquí mismo en Expoferias, y esta vez justo antes de las bandas internacionales. Agradecemos el testimonio de amor que el festival hace por la ciudad, por su persistencia, y por permitirnos ser parte de ese testimonio de resistencia, inclusión y diversidad”, expresó José Díaz, vocalista y bajista de Moth.
Al caer la noche, llegaron las propuestas internacionales: con Krisiun, leyenda brasileña del death metal, que estremeció a Manizales con su potencia y su sonido devastador. Los hermanos Kolesne ofrecieron un show que repasó su historia y confirmó su estatus como una de las bandas más influyentes del metal latinoamericano.
Por primera vez en Colombia, Forbidden —íconos del thrash metal del Área de la Bahía de San Francisco— hizo vibrar a miles de asistentes.
“Metalheads, Es la primera vez que estamos aquí en Colombia. Sé que han esperado 40 años por este momento. Estamos muy felices de estar aquí. Volveremos en febrero y traeremos con nosotros a Violence y Venom Inc. La gente es fantástica. Me encanta este lugar y no puedo esperar para regresar”, expresó Norman Skinner de Forbidden.
El cierre de la mítica noche metalera, estuvo a cargo de Triptykon, la banda suiza comandada por el legendario Tom G. Warrior, en su primer paso por el país, interpretó clásicos de su antigua banda Celtic Frost, con la que se abrió el respeto y trayectoria en el género. Acompañado de la bajista Vanja Slajh, Hannes Grossmann en la batería y V Santura en la guitarra y la segunda voz ofrecieron un concierto que fue una auténtica ceremonia del metal: oscuro, hipnótico y profundamente emocional.





España y Colombia conectados por el poder del sonido.